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El Diablo se viste de Amazon Basics por Ostwald Guillén

Actualizado: 4 may



Los tacones rechinan en el suelo, tal cual como el intro de aquella película; el abrigo, el café y las revistas del momento tienen que estar preparadas, todo en su sitio. Todos corren: unas a cambiarse las zapatillas por tacones altos, otras a pintarse los labios de rojo, otros a recoger, porque absolutamente todo tiene que quedar impecable para cuando las puertas del elevador se abran. En ese preciso momento, cuando la primera asistente ya llegó a las puertas del elevador antes de abrir, no es quien pensabas: no saldrá ni Anna Wintour, ni Meryl Streep caracterizada como Miranda Priestly; la protagonista de esta historia es nada más que Lauren Sánchez.


En una época donde el algoritmo marca el ritmo en el que tenemos que vivir, donde en tres segundos debemos captar la atención de seis billones de personas y donde algunas revistas son más publicidad que artículos interesantes, nos encontramos con un montón de billonarios sentados en el front row de los desfiles. Más allá de los influencers, a los que toda la industria critica pero detrás tienen millones de ojos, aquí la crítica no es al billonario —que seguramente terminará comprando parte de la colección o su mujer seguramente es una buena cliente de la firma—; aquí la crítica la centramos en la forma en la que todos quieren hacer monopolio de lo que se encuentren en el camino. La lucha ahora es por la empresa que invierte más en IA, quién toma el control de medios tradicionales que cada vez van quedando más en el olvido por nuevas formas de comunicar... Pero, ¿desde cuándo nuestro criterio también está a la venta?


Se los juro, pensé mucho en escribir este artículo porque, al parecer, vivimos en la época del "free speech" pero también en la época de "cuidado con lo que dices"; siento que no todo es válido. Lo que realmente pensamos, aquello que nos mueva o aquello en lo que creamos fervientemente, debemos comunicarlo; para eso existen estos lugares: para abrir el debate y darnos cuenta de que no estamos para convencer a nadie. Estos espacios son para tocar temas de los que normalmente a nadie le gusta hablar, pero todos los pensamos: ¿Se imaginan un Condé Nast en las manos de los Bezos? No tengo nada en contra de ellos, ni de sus empresas, ni los conozco personalmente. Simplemente me planteo esta duda desde que vi a Lauren Sánchez en la portada tan comentada de Vogue, donde se comenzó a decir que su regalo de boda sería el preciado conglomerado de publicaciones. ¿Crees que solo es un rumor o, de hecho, podría darse en algún punto esta venta?


Cuando vi saliendo del coche a Anna Wintour con Jeff y Lauren, entendí un poco de lo que estaba pasando; entendí que Anna Wintour está dispuesta a unir fuerzas con quien sea para salvar la revista que guarda su maravilloso legado en sus páginas. Incluso pensé que vería el nombre escrito en oro para las invitaciones de la Met Gala: "La familia Bezos tiene el placer de invitarte a la Met Gala Powered by Amazon Basics". ¿Te sorprendería leer algo así? ¿Es posible que una industria que vio nacer artistas como Galliano, McQueen, Dior, Balenciaga, incluso a los polémicos Dolce & Gabbana, se rinda ante los pies del gigante de los warehouses? ¿Crees que es posible que el fast fashion tome control de la industria de la moda tal como la conocemos? Mi respuesta rápida es no; ojalá no. Ojalá el criterio, la experiencia, la calidad y la artesanía siempre prevalezcan. Realmente, ojalá siempre prevalezcan las artes sobre un reel de tres segundos. Mira que disfruto de los reels; como creador de contenido de moda sería muy hipócrita de mi parte decirte que no, pero todavía disfruto de un buen libro, de frenar, de ponerle pausa al caos y entender que la vida va más allá de una historia de 15 segundos.


Entonces, a lo que vinimos: ¿Realmente crees que el diablo se vista de Amazon Basics? ¿Crees que ya no se vestirá de Prada? Sé que son preguntas muy profundas, incluso podrían a llegar a ser filosóficas, pero no me importa; de eso va esto: de pensar, de ser intensos y de plantear nuestras ideas desde el respeto. Porque puedo entender que Lauren Sánchez no es un referente de moda en estos momentos, pero tampoco lo era hace un par de años Kim Kardashian y nadie puede negar que cambió la industria en varios sentidos. Sé que de esto no existe respuesta corta; capaz en diez años volveremos a este artículo y nos reiremos. Capaz en diez años volveremos todos vestidos de beige a este artículo y tendrá todo el sentido del mundo pensar que era simplemente el inicio de una nueva era en la moda de la que no teníamos la más mínima idea. Pero eso es lo importante, lo que tenemos que rescatar, lo que nunca debemos dejar morir: nuestras ideas.


Ahora quiero leerte: ¿Cómo sería Vogue USA bajo el mando de Lauren Sánchez? ¿Un sueño hecho realidad o una simple pesadilla? Recuerda: estamos en la era donde, al parecer, todo tiene precio. Los leo.


With Love,

Ostwald Guillén.


Sígueme para más: instagram.com/ostwaldguillen

 
 
 

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